Dos hileras de dientes equitativamente distanciados que se articulan a través de un piñón que las hace unirse y desunirse, según la intención de su manipulador. Pareciese la descripción técnica de un importante dispositivo mecánico. ¡Y lo es! Este es el principio tecnológico de la cremallera, conocido en otros países como “cierre” o “ziper”, elemento usado en la industria textil para abrir o cerrar prendas de vestir, como pantalones, chaquetas y bolsos.

Si consideramos el tamaño de las cremalleras, es lógico pensar que su fabricación no requirió una gran inventiva o esfuerzo tecnológico… y nada más alejado de la verdad. Este aparato, también denominado “cierre éclair”, tiene una larga historia, plena de desarrollos científicos.

Un artículo dedicado a este tema, publicado en Batanga (http://www.batanga.com/curiosidades/3679/inventos-utiles-las-cremalleras), sugiere que el origen de la cremallera se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzaron a fabricarse en Europa botas altas para defenderse del fango. La dificultad que representaba abrocharse múltiples botones o largos cordones se vio rápidamente solucionada con un simple tirón.

A partir de este momento, los ingenieros comenzaron a buscar sistemas de cierres más prácticos. Uno de ellos fue Elias Howe, quien años atrás había inventado la máquina de coser. Este pensador estadounidense consiguió, en 1851, la patente para lo que llamó un “cierre para ropa automática y continuo”, que consistía en unos ganchos, capaces de unirse, que colocaban en los dos lados de la pieza de vestir que se quería cerrar. Sin embargo, no los comercializó porque estaba más interesado en los royalties que obtenía en ese momento por su máquina de coser, los cuales lo estaban convirtiendo en millonario.

Otro creador, un mecánico llamado Whitcomb L. Judson, conocido por haber inventado todo tipo de máquinas, entre las que destacó su tranvía neumático, patentó en 1893 un nuevo sistema de cremallera para botas, llamado “Clasp Locker”, o cierre de gancho. Algunas leyendas urbanas relatan que Judson tenía un amigo al que le dolía mucho la espalda y no podía agacharse para abrocharse las botas. De allí tomó la decisión de crear este dispositivo, el cual permitió a su amigo amarrarse las botas utilizando una sola mano.

Años más tarde, durante la Primera Guerra Mundial, un sastre norteamericano tuvo la idea de usar la cremallera en los monederos de los marinos de la Armada, que se encontraban fijos a sus cinturones de cuero. Después se usó en los uniformes de los aviadores y los equipos de las tropas. Aún no se usaba en la ropa, debido a que eran de metal y se oxidaban con facilidad al lavar las prendas.

El cierre tuvo que esperar hasta 1926 para ser incorporado a los pantalones vaqueros, sustituyendo a los antiguos botones.

Fuente: Batanga: www.batanga.com
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